14 de octubre de 2009

La inteligencia no conoce fronteras

Pablo De León
INGENIERO

Es un ingeniero argentino que siempre se interesó por desarrollar trajes espaciales livianos y prácticos. En 1990, viajó a EEUU y vio en la US Space Academy los trajes que se usaban para hacer simulacros. Allí le preguntó al director, Ed Bukbee, si le interesaba probar un traje espacial de su fabricación. "Mirándome como quien mira a un marciano que recién bajó de un plato volador, el director respondió que sí", cuenta Pablo De León, quien casi 20 años después construye viviendas y vehículos para las misiones en la Luna.

El ingeniero argentino Pablo de León (44), que confecciona trajes destinados a usarse fuera de la atmósfera terrestre, comenzó a trabajar para que los astronautas tengan viviendas y vehículos en la superficie lunar.

En el caso de las viviendas, se trata de un cilindro inflado de tres metros de diámetro por 10 de largo -entre otras características- que fue elegido por la NASA para que sus misiones puedan permanecer durante seis meses en el ambiente lunar, un hecho que está previsto para antes de 2020.

El trabajo de De León implica realizar un prototipo de sistema de exploración tripulada para volver a la Luna, que incluye el desarrollo de laboratorios y hábitats inflables, vehículos de exploración presurizados y mejoras a trajes espaciales.

Según dijo el ingeniero, desarrollar el proyecto tomará tres años que culminarán con un conjunto de prototipos, tamaño natural, que sirvan como referencia para realizar una expedición tripulada a la Luna durante 180 días.

De León es director del Laboratorio de trajes espaciales de la Universidad de North Dakota, EEUU, y reconoce que siempre le interesó investigar a fondo cómo se podían desarrollar trajes espaciales que fueran más livianos y útiles.

"El primer prototipo se llamó 4SA1. Lo hice en Magdalena, provincia de Buenos Aires, que es donde estaba viviendo en ese momento. Me ayudaron los torneros locales, y otra gente de la ciudad. Armamos un traje para entrenamiento debajo del agua", comentó un tiempo atrás a la agencia CYTA.

Destino MARTE.

Robert Kelley, presidente de la Universidad de North Dakota opina que el nuevo proyecto hará posible ir a "la luna y al más allá". Según consigna el portal Momento 24, De León adelantó que "como la Luna queda relativamente cerca de la Tierra, el proyecto permitirá poner a prueba todos los sistemas que después se utilizarán en la expedición tripulada a Marte".

Para prevenir los daños a la salud que provoca la fuerte radiación solar que recibe la Luna, De León indicó que prevé cubrir el habitáculo que está desarrollando con polvo lunar a modo de aislante. "Haremos simulaciones de este procedimiento en una zona desértica de Estados Unidos", puntualizó.

También adelantó que el nuevo vehículo lunar "será parecido" al utilizado en los viajes de las misiones Apolo, con la diferencia de que llevará un módulo presurizado para que sus ocupantes no necesiten usar el traje espacial cuando se encuentren adentro. "Esto permitirá exploraciones que se alejen bastante de la base lunar, incluso se podrá dormir en el vehículo. El traje espacial sólo tendrán que usarlo para salir al exterior", comentó.

En los últimos cinco años, el laboratorio que dirige De León en los Estados Unidos, se ha adjudicado varios proyectos de la NASA, pero "este es el más importante, porque implica más tiempo y responsabilidades", destacó el ingeniero.

La nueva nave para viajar a la Luna comenzará a probarse en 2015, con vistas a llevar a cabo una expedición de seis meses de duración antes de 2020.

(basado en LA NACION Y AGENCIAS)

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