12 de mayo de 2010

¿Quién teme al “busca, copia y pega” de Internet?

Leyendo un artículo de Pere Marqués, recuerdo el problema y un intento de solución que aplicaba en mis clases.

Recuerdo los lamentos de varios colegas cuando comprobaban que el trabajo de investigación que habían solicitado a sus alumnos terminaba demasiado frecuentemente en un "copio y pego" de lo encontrado en internet. Pero este problema no era nuevo, ya que lo mismo se hacía antes con los libros de la biblioteca, la enciclopedia de la casa o alguna revista salvadora. ¿ La diferencia ? Ahora era más rápido, más sencillo y, a veces, más difícil de distinguir...

Como dice Pere Marqués, partimos de la base que los estudiantes aplicarán todas las veces que puedan el "busco, corto y pego". Es natural. Es humano. Es previsible. Lo interesante es tratar de analizar hasta qué punto es trabajo original y de qué manera se repartieron el trabajo grupal, para saber si hubo solo uno que trabajó o al menos lo hicieron varios.

Lo que aplicaba en mis clases era algo bastante simple, que muchos conocerán por la expresión "show & tell", "muestra y cuenta":
  • Primero, creaba grupos de 3 o 4 estudiantes máximo, dándoles la posibilidad de definir ellos mismos los grupos. Si no se ponían de acuerdo, intervenía fijando los mismos.
  • Luego, exponía los temas a investigar. En general, todos eran aspectos de un tema central, que debíamos estudiar en clase. Ejemplo: viaje pedagógico a Península Valdés, Chubut, Argentina. Temas sugeridos: historia de la Patagonia, Orcas, Ballena franca, Pingüinos de Magallanes, lobos marinos, presencia galesa en la Patagonia, indigenas, dinosaurios patagónicos...
  • Cada grupo elegía un tema. Si había más de un grupo para el mismo tema, se sorteaba entre ellos el tema. 
  • Cada grupo debería presentar su trabajo al resto de la clase a través de diapositivas (tipo Powerpoint). Definíamos la estructura, cantidad de diapositivas y aspectos estéticos (tamaño de la letra, animaciones, videos, sonidos, estilo de redacción...) y de presentación (dicción, claridad expositiva, volumen de voz, ritmo...) También se evaluaría las respuestas del grupo a preguntas de los oyentes así como la detección de errores (ortográficos, conceptuales...) de presentación.
  • Se sorteaban las fechas y orden de presentación, porque cada grupo tenía un máximo de 15 minutos para presentar el tema (lo que permitía que varios grupos pasaran por cada período de clase)
  • La presentación era evaluada por cada alumno de los demás grupos y el profesor. Se ponderaban los resultados: 50% de la nota final de la presentación correspondería al profesor, 50% al promedio de la nota de los alumnos. 
Esta preparación y posterior presentación los obligaba a buscar, resumir, sintetizar, priorizar, analizar...construir nuevo conocimiento.  Los resultados eran siempre buenos, siendo en general el promedio de la nota otorgada por los alumnos inferior a la del profesor. Ello nos permitía analizar y discutir los aspectos de la presentación y era un momento muy útil para todos porque aprendíamos de nuestros errores y valorábamos los éxitos ajenos.

El ciclo de charlas se cerraba con una prueba escrita sobre todos los aspectos tratados, la que en su enorme mayoría tenía excelentes resultados.

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