16 de abril de 2011

Adicción tecnológica: un mal de nuestra época

"Un mundo desenchufado"

Un estudio internacional de la Universidad de Maryland realizado entre mil jóvenes de 17 a 23 años de edad, dio como resultado que el hecho de no poder acceder a Internet, llamar por el celular o entrar en la cuenta de Twitter o Facebook, les provoca sentimientos de depresión, tristeza y soledad. "Los medios son mi droga; sin ellos estoy perdido", escribió un joven participante. La directora del estudio, Susan Moeller, advierte que "la tecnología ha cambiado absolutamente las relaciones humanas".

En un mundo hiperconectado no es extraño que la tecnología forme parte de la rutina diaria de gran parte del planeta, al punto de transformarse en algo imprescindible. Al menos así les pasa a las generaciones más jóvenes, según un estudio internacional que plantea que cuatro de cada cinco estudiantes sufren malestares físicos y psicológicos cuando son privados de usar dispositivos tecnológicos. Estos síntomas de privación, advierten los autores, son similares a los que se observan en quienes abusan del alcohol y otras drogas.

El proyecto "Un mundo desenchufado" (http://theworldunplugged.wordpress.com), que acaba de ser dado a conocer, es la continuación de un estudio realizado el año pasado por la Universidad de Maryland entre 200 universitarios de Estados Unidos. 

En esta actualización -realizada a fines de 2010- participaron mil jóvenes, de 17 a 23 años, de diez países. Entre ellos, una veintena de alumnos de periodismo de la Universidad Católica de Chile. También participaron estudiantes del Reino Unido, Argentina, Uganda, China y México, entre otros.
 
La idea era pedirles que se mantuvieran desconectados durante 24 horas de todo aparato tecnológico (TV, computadores, celulares, videojuegos, etc.), y que luego describieran su experiencia en no más de 300 palabras.

LA NUEVA DROGA. 

El resultado sorprendió a los autores, como advierte Susan Moeller, directora del Centro Internacional para los Medios y la Agenda Pública (Icpma, en inglés), de la Universidad de Maryland, y quien encabezó el estudio. "El 79% de los alumnos no fue capaz de estar un día desenchufado y la mayoría reportó reacciones adversas, desde angustia hasta confusión y aislamiento", precisa. 

Muchos de los estudiantes se describieron a sí mismos como adictos, y al no poder acceder a Internet, llamar por el celular o entrar en su cuenta de Twitter o Facebook, expresaron sentimientos de depresión, tristeza y soledad.

"Los medios son mi droga; sin ellos estoy perdido", escribió un participante. En Chile, una estudiantes dijo: "Me sentí más solitaria; no sabía en qué estaban mis amigos o mi novio. Al día siguiente tenía un montón de llamadas perdidas en mi celular. Me sentí más relajada".

Se ha visto que esta adicción a las tecnologías activa las mismas áreas del cerebro que las adicciones químicas (por drogas), "pero de manera más atenuada", explica Daniel Martínez, especialista en adicciones de la Universidad Católica. 

"En la medida en que uno incorpora estas tecnologías a su vida y las hace parte de su rutina, se van creando dinámicas adictivas. Alguna vez fue con la televisión y ahora es con Internet y los celulares, por ejemplo", agrega. 

"La tecnología provee una red social a la gente joven y por eso pasan sus días enteros conectados. La tecnología ha cambiado absolutamente las relaciones humanas", advierte Moeller.

El celular por extensión

Los especialistas concluyeron que los jóvenes utilizan los dispositivos electrónicos, en especial el celular, como extensiones de sí mismos. Igualmente, afirmaron que ellos usan estas tecnologías como parte fundamental para construir y manejar su vida social. Otro de los hallazgos es que los estudiantes no pueden estar sin música ya que esto los ayuda a manejar sus estados de ánimo y, también, para sentirse acompañados camino a la universidad o el trabajo.

Según John O`Neill, director del servicio de adicciones de la Clínica Menninger de Houston, cuando la persona pasa más tiempo con la computadora o el celular que con la gente de carne y hueso, o cuando presta más atención a los nuevos gadgets que a lo que pasa en la vida real podemos estar frente a una adicción tecnológica preocupante. 

Fuente: EL MERCURIO/GDA

 

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