27 de julio de 2011

Un uruguayo campéon en el fútbol y en la vida


BIOGRAFÍA DE LUIS SUÁREZ (Resumen)

Por la maestra Rosamel Ramírez.


Nace en Salto, Uruguay, el 24 de enero de 1987.

El camino en su infancia no ha sido fácil, con una madre abandonada por su esposo, con seis hermanos, en precarias condiciones en Montevideo. La soledad y el abandono, marcaron su niñez, como lo expresara él mismo.

Sin embargo, la resiliencia, el rescate de lo positivo de la vida, la perseverancia, lo aguerrido del ser humano que se formó, la presencia incondicional de la figura materna, aunque sea a distancia, hicieron de Luisito, lo que es hoy.

Pero no es verdad que debutó en Nacional...debutó en el patio de la escuela, en la cancha, en los sitios baldíos del barrio...luego, ya formado, sí...jugó en Nacional ya siendo un jugador reconocido.

Se formó en las canchas de la vida, en el espacio de todos y en la Tierra de nadie. En los campitos de la Patria, que no tienen nombre y no hay que pagar entrada para estar.

Muchos padres que nunca se divorciaron, por sus hijos, que nunca les dijeron "no" a sus demandas, que priorizaron lo material, no vieron el fruto, lamentablemente, que esperaban dadas sus sacrificadas vidas.

Muchos hijos, que tienen desórdenes y malos hábitos a los 40 o 50 años, ponen como escudo la separación matrimonial de sus padres, el abandono o falta de acompañamiento de su padre, la conducta de su madre... y sin embargo no se trata de apuntar con culpas a los demás.

Se trata de valores que se van gestando dentro del alma o si lo prefieren, en la mente infantil, con metas bien definidas -no digamos desde siempre- sino desde algún momento, desde ese momento en que se produjo un "clic", con la luz que sólo un ser humano positivo, con ganas de vivir, sano en su deseos hacia los demás, puede lograr en sí mismo.

Y esa luz, se consigue desde adentro. Nadie te la puede imponer. Se consigue sí mirando con atención a tu alrededor, viendo los referentes, descartando los ejemplos negativos, aunque no significa que no le darás una mano cuando tu luz se haya encendido con fuerza.

Es seguro que Luis Suarez dejó muchas cosas lindas por hacer en su camino, como dormir hasta cualquier hora, como ir a bailar, como salir de campamento con amigos, etc. etc. etc.

Pero tenía metas, a mediano y largo plazo.

¡ Y se le dieron !

PERO NO LE LLOVIERON.
NADA LE CAYÓ DEL CIELO, AL CONTRARIO, TODO LE COSTÓ INFINITAMENTE MÁS DE LO QUE PENSABA.

¡ FELICITACIONES LUIS !

¡ QUE SIRVAS DE EJEMPLO, DE REFERENTE A LA JUVENTUD DESESPERANZADA DE LOS BARRIOS POBRES DE NUESTRO PAÍS Y DEL MUNDO !

Maestra Rosamel Ramírez. 

Ojalá que con nuestro diario esfuerzo sean muchos los que, como Luis, alcancen sus metas gracias a la educación que se les dio y supieron aprovechar.

Ojalá que un día tengamos el orgullo de decir que los ayudamos a lograrlo.


Julio Fernández: "El problema de Uruguay en educación es que tiene una parálisis."

El padre jesuita Julio Fernández (45 años) es especialista en educación y en historia, y su tesis doctoral, que realizó en la Universidad Complutense de Madrid, fue sobre historia de la educación en Uruguay durante el siglo XIX. Actualmente, Fernández es director académico del Colegio Seminario, al que concurren 1.800 alumnos.

Entrevista de Pilar Besada para diario "El País", MVD, UY 


-Usted viaja frecuentemente y conoce otros sistemas educativos. ¿Qué pasa en Uruguay que en otros países no?

-El problema de Uruguay en educación es que tiene una parálisis. O sea, el modelo, que es del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX, está como paralizado, y es un modelo que en el resto del mundo ya no existe. Lo que se trata de hacer siempre para arreglar los problemas es emparchar lo que ya está. Nunca es animarse a pensar otro modelo. ¿Por qué? Por cómo está organizada la educación, en torno a asignaturas. Cada inspector de asignatura y cada profesor tira para su lado, defiende su sector, su corporación docente, y es muy difícil decirle a alguien `esta materia se suprime`.

-¿Cuál sería el primer cambio que habría que hacer?

-En primer lugar hay que dar libertad. No libertad en sentido total, pero sí un mayor margen para flexibilizar, tanto en la enseñanza privada como pública. Tendría que haber un cuerpo fundamental y obligatorio, y luego dar flexibilidad y libertad para organizar las cosas que no son fundamentales. Claro, para cada docente su materia es fundamental. Pero la realidad es que no es así. En segundo lugar, tenemos que hacer el parricidio con los mitos uruguayos, liberarnos del pasado. No puede ser que en el siglo XXI sigamos diciendo que algo es vareliano o antivareliano. No tiene ninguna relevancia. En tercer lugar creo que hay que salir a ver el mundo. No hay ningún sistema que sea perfecto, pero claramente hay sistemas mucho mejores que el nuestro.

-Hoy se debate mucho sobre educación, pero todavía no se ven mejoras en los resultados. ¿Qué cree que hay que hacer?

-El tema educativo está en la agenda pública pero muy recientemente, desde que se divulgaron los últimos resultados de las pruebas PISA, en 2010. Y los cambios no se dan tan rápido. Pero me alegro mucho de que esto se haya transformado en una polémica social. El hecho de que el Vicepresidente haya cuestionado uno de los mitos más grandes, como es el tema de la autonomía de la educación, es muy bueno. Me alegra que Astori haya puesto en discusión esto que era algo intocable, algo que es una singularidad uruguaya y no para sentirse orgulloso. Es muy difícil cambiar nuestro sistema educativo con el régimen actual. Creo que la educación tiene que tener una dirección política del Ministerio de Educación, como en todo el mundo. Y si hay que reformar la Constitución, que se reforme.

-También se discute sobre la flexibilización de los reglamentos de evaluación. ¿A usted le consta que bajaron las exigencias?

-Yo creo que los estándares están bajando. Se han flexibilizado, por ejemplo, los regímenes de asistencia. Es casi imposibles retener a un chico. Además es curioso, porque es una tendencia que va en contra de lo que pasa en el mundo. Porque como la inseguridad va creciendo, en general en los países cada vez la responsabilidad de los centros educativos es mayor y los alumnos salen menos de los centros. Esta política de flexibilizar la asistencia tampoco responde a nuestra situación social, que es cada vez más insegura. Y creo que los estándares de exigencia han bajado también en el sentido de que los alumnos aprenden menos.

-¿La educación privada logra mejores resultados?

-En Uruguay están muy imbricadas la educación pública y la privada, por la sencilla razón de que compartimos los docentes. Si en un lugar les exigen determinado nivel, es más difícil establecer otro nivel en otro lugar. Los estudiosos dicen que cuando la enseñanza pública va mal, la enseñanza privada también va mal. Porque se emulan mutuamente. En Uruguay no es que solamente hay problemas en la enseñanza pública, también hay problemas académicos en la enseñanza privada, y las pruebas PISA también lo mostraron. Claro, hay cosas que funcionan mejor en la enseñanza privada, hay mucho más contención, mucho más cuidado, pero académicamente no es tan así.

-¿Cuál cree que fue el resultado más preocupante de las pruebas PISA?

-Si nos miramos en el contexto latinoamericano no somos el país que está peor. Pero el gran drama es que hay países que están mejor que nosotros pero van subiendo, y nosotros vamos bajando. Además, estamos mejor que Perú por ejemplo, pero Perú tiene una diversidad racial y lingüística que nosotros no tenemos. Tienen que lidiar con una cantidad de dificultades, al igual que Chile, Paraguay, Bolivia, Ecuador o Colombia. Con la homogeneidad cultural que tenemos deberíamos estar muchísimo mejor que ellos, y no lo estamos. El caer en la cuenta de eso es fundamental. Dejar de creer que en el fondo la educación no está tan mal. Está muy mal, la situación en la educación de Uruguay es terrible. Es una tragedia.

-¿Cree que la educación necesita más recursos?

-Tengo claro que la calidad educativa no va unida a la cantidad de dinero. Aquí se probó claramente cuando los sueldos se duplicaron y los resultados fueron a peor. Tiene que ver con cómo se gasta el dinero. El sistema educativo nuestro es muy costoso, por la multiplicidad de docentes y por la cantidad de cargos que requiere. En general falta mucha eficiencia y eso encarece.


Smartphones, una adicción que empieza a preocupar

AP para diario "El Observador", MVD, UY

La adicción a los smartphones es un tema de preocupación entre psicólogos y otros especialistas de la salud. “Al ver a personas que obtienen su primer teléfono multiuso, hay una progresión muy rápida de tener un teléfono básico sobre el cual uno no dice gran cosa, a gente que ama su iPhone, le pone nombre a su teléfono y le adquiere diversas cubiertas (para protegerlo)”, explicó Lisa Merlo, directora de entrenamiento en psicoterapia de la Universidad de la Florida.

Merlo, psicóloga clínica, dijo que ha observado una serie de comportamientos entre usuarios de smartphones que ella considera “problemáticos”. Entre ellos, algunos pacientes fingen estar hablando por teléfono o utilizando los programas de sus celulares para evitar contactos con otras personas en fiestas y bares. Otros están tan ensimismados con sus teléfonos que ignoran a todos a su alrededor.

Algunas personas tienen tal temor de perderse algo, que duermen junto a sus teléfonos. Más de una tercera parte de los adultos estadounidenses tienen ahora celulares multiuso, indica el Centro Pew de Investigaciones, y dos tercios duermen con sus teléfonos al lado.

Michael Breus, psicólogo especialista en sueño, dijo que sus pacientes a menudo describen cómo responden correos electrónicos, envían mensajes de texto y navegan en internet en sus celulares poco antes de irse a dormir. “Eso puede aumentar la excitación cognitiva”, dijo, “causando la principal queja que oigo: ‘No puedo desconectar mi mente y dormirme’’’.




25 de julio de 2011

Espejo de una generación ganadora

Soy adicto jugador de fútbol desde los 7 años, lo confieso. Creo firmemente en el valor educativo del deporte, y para mí el fútbol es un gran deporte de EQUIPO. La actual selección uruguaya ha marcado, a mi entender, el VALOR del juego en equipo y los resultados están a la vista.

Quería compartir con ustedes este artículo que me llegó mucho porque me hizo recordar los primeros partidos en el club Náutico, y el primer campeonato que ganáramos en la categoría 7-9 años. Aún conservo con orgullo el pequeño trofeo que nos dieron en esa ocasión, que para mí significó tocar el cielo. Ahora, hay toda una generación que ha VISTO ser campeón a Uruguay y que vibra con sus ídolos. Una pista quizás para explicar por qué en este país de 3,5 millones de habitantes se siguen fraguando glorias mundiales del fútbol...


Por GASTÓN PÉRGOLA para diario "El País", MVD, UY

Son de una generación que no conoce de viejas glorias celestes pero, sin embargo, ya hablan con propiedad de éxitos recientes. Son niños, que se ilusionan y juegan a ser "Suárez", "Forlán" o "Muslera". Son los hinchas número uno de Uruguay.

"¡Yo soy Suárez!" "¡Y yo Forlán!" "¡A mí me gusta Muslera!" "Y yo festejo los goles como Palito". A los gritos, y hablando casi uno encima del otro, un puñado de niños transmite, en su forma más pura y espontánea, la identificación y el fervor que sienten por la selección uruguaya.

Tienen entre siete y once años y, para envidia (sana) de algunos, al poco tiempo de tomar conciencia ya habían visto a Uruguay entre las cuatro mejores selecciones del mundo. Apenas un año después la verán jugar una final de la Copa América.

"La emoción y la alegría que sienten los gurises con esta selección es impresionante, la muestran a cada minuto. Hay una manija bárbara con este Uruguay. Están enloquecidos. Hablan todo el tiempo de ellos", narró a El País Gustavo Molina, director técnico de la categoría infantil (8 años) de Wanderers, mientras guiaba el entrenamiento de los pequeños, el viernes a la tarde.

Precisamente, con 13 años llegó a esta institución el hoy arquero de la selección uruguaya (y del Galatasaray), Fernando Muslera, que actualmente es ídolo de muchos de los niños que hoy juegan en el club.

"Fernando hizo todas las inferiores acá, y estando en tercera división venía dos veces por semana a entrenar a los goleros de la categoría infantil. Un fenómeno", lo calificó Gonzalo Buela, coordinador del equipo infantil del club.

Con 8 años, Lucas es hoy el golero de Wanderers en la categoría 2003. A cada práctica llega "todo vestido de verde", con el mismo equipo que usa el arquero de la selección uruguaya.

Al igual que sus compañeros, sabe que tanto Muslera como Sebastián Eguren pisaron la misma cancha en la que hoy juegan, y eso los pone todavía más eufóricos.

"¡Muslera salió de Wanderers! ¡Y Eguren también! Algún día me gustaría jugar en Uruguay, como ellos", dijo Tiago, delantero de 8 años, mientras se bancaba las bromas de sus compañeros. "Nos gustaría que un día vengan a jugar acá con nosotros", dijo otro niño, con una sonrisa de oreja a oreja.

A TOPE. 

En la cancha del baby fútbol del Urreta, donde con apenas 6 años Luis Suárez hizo sus primeros goles, también están todos sorprendidos con el impacto que tuvo en la actividad de fútbol infantil la actuación de la selección uruguaya en el Mundial. Tanto en los niños como en los padres.

"El furor que generó esta selección desde el Mundial para acá fue increíble, tanto en los gurises como en los padres. No se vio una cosa igual. Y en nosotros mismos también, porque los chiquilines contagian", afirmó Héctor Codina (54), coordinador y director técnico del club desde hace 25 años.

Actualmente todas las categorías están "a tope", con el máximo de 15 fichados, por lo que tuvieron que abrir una Escuelita de Fútbol para atender la demanda. "Realmente este año nos sorprendió. Antes no era así. Siempre venían 16 niños por categoría y ahora hubo categorías que llegaron a 36 chiquilines. La selección uruguaya, fundamentalmente, ha despertado eso", le atribuyó Víctor Posse, vicepresidente de Urreta.

FANATISMO. 

Ese fervor y fanatismo de los niños por Uruguay se ve en cada práctica, y no solo en los gestos y comentarios de los niños. Hoy, según cuenta Posse, ya no es necesario usar uno de los juegos de chaleco a la hora de armar un picadito.

"Es un infierno la cantidad de camisetas de Uruguay que vienen. Para que tengas una idea, ahora cuando hacemos un picadito de diez contra diez, separamos los celestes, que son más de diez y a la otra mitad les damos un chaleco y listo. Nos ahorramos un juego", graficó Posse. La número 10 de Forlán es, por lejos, la que más resalta entre los niños.

A su vez, la buena química que transmite la selección es aprovechada por los coordinadores y técnicos del baby fútbol para impulsar algunos conceptos claves del deporte.

"Están muy enchufados los chiquilines con los jugadores de Uruguay. Y de alguna manera intentamos aprovechar eso para mostrar algunos ejemplos, como la disciplina, la humildad, el trabajo en equipo, el compañerismo. Se lo hacemos notar todo el tiempo. Y el ejemplo de Uruguay, aunque te parezca exagerado, nos hace un poco más fácil ese trabajo. Ellos entienden clarito porque asocian esos conceptos a cosas concretas que ven de esta selección", afirmó el director técnico de la categoría 2000 del Urreta.

LA CABECITA. 

Más allá de los resultados, que hoy acompañan a la hora de generar esa buena química, existen otros factores que llevan a una identificación de la gente con el grupo de jugadores que integra la selección, según explicó el psicólogo de Uruguay, Gabriel Gutiérrez, que trabaja desde 2006 con las selecciones Sub 15, Sub 17 y Sub 20.

"Hay un perfil diferente de selección que se viene trabajando a todos los niveles desde 2006. Hay una cantidad de mensajes subliminales que da esta selección: el perfil de humildad, de entrega absoluta por la selección, el perfil bajo, no ganar un partido antes de jugarlo, que es otra de las cosas que el maestro (Óscar Tabárez) siempre destaca".

El psicólogo celeste mencionó como referentes a Diego Lugano, Diego Forlán, Luis Suárez o "el ruso" Diego Pérez, que si bien son "muy diferentes" entre sí, tienen "cualidades en común", lo que refuerza los conceptos que transmiten.

"Creo que este grupo tiene un capitán absolutamente identificable, que es Lugano, pero además tiene muchos referentes. Y eso, otras selecciones no lo tuvieron. Hoy en día casi todos los jugadores de la selección uruguaya son referentes, con sus diferencias. Son todos queribles. Hay algunas zonas de la población que se identifican más con unos que con otros, pero todos generan algo. El trabajar bien con los jugadores aumenta el porcentaje de referentes, sin que ellos se lo propongan", explicó el psicólogo uruguayo.

Según el profesional, es por este motivo que hoy "hay tantos niños y tantas mujeres que antes no miraban fútbol y que ahora los siguen; ven valores básicos y se facilita la identificación", concluyó.

SER COMO ELLOS. 

"Yo tengo tanto entusiasmo por el fútbol que juego solo, me lo imagino y en mi mente ya estoy en la selección uruguaya", apura el inicio de la charla Denis Pintos, el arquero de uno de los equipos de menores de Barrio Obrero, en Paysandú, de donde surgió Nicolás Lodeiro.

Con 11 años, cada vez que Denis ve a Fernando Muslera, avizora su futuro: "Es un gran arquero, soy fanático de él y cuando sea grande lo voy a seguir recordando porque espero ser como él", confesó como su proyecto de vida que, "si todo sale bien" concretará en algunos años.

Si Denis admira a Muslera, su compañero Damián Chéchile (11) es hincha de Luis Suárez, y Bruno Vega (11), nombra primero al "Cacha" Arévalo Ríos.

Pero los 120 gurises que practican en este momento en Barrio Obrero tienen como denominador común a Nicolás Lodeiro, quien dio sus primeros tiros al arco y -según cuenta la leyenda- todavía con pañales, en esas mismas canchas.

Como sucedió con Lodeiro, los gurises saben que llegar lejos en el fútbol es sinónimo de mudarse, al menos a Montevideo.

"Yo me iría, pero extrañaría capaz", piensa en voz alta uno de ellos. "¡Ah, no! Yo si un día me voy hago un contrato, y si me quieren que me lleven con mi mamá", exclamó Denis, que sin embargo, y como si fuera un adulto, aclara que hay que estudiar, "sino no puedo jugar".

(Producción: R. Mernies S. Kanovich, P. Mango y V. Rodríguez)

El estudio "es la salvación" para los que dejan y para los que siguen

"Siempre intentamos explicarles que la información oficial nos dice que el 99,86% de los jugadores de fútbol, entre niños y adolescentes, no llegan a salvarse, y que por eso tenemos que fomentar el estudio, porque es una carrera que está condenada al fracaso en más del 99% de los casos. Y que esas mismas cosas que les decimos nosotros después las escuchen de Lugano o de Forlán fortalece un perfil muy realista de lo que es ser jugador uruguayo", expresó a El País el psicólogo de las selecciones juveniles de la AUF, Gabriel Gutiérrez.

Este concepto, muchos niños lo tienen claro, a su manera de entender la realidad. "Para mí también está la escuela, porque siempre pasa lo mismo: a los que nos gusta mucho el fútbol, si no andamos bien en la escuela nos sacan lo que más nos gusta, que es agarrar una pelota", dijo Matías a El País, que tiene 10 años y juega en el club Barrio Obrero, de Paysandú.

Como Matías, su compañero de equipo, Denis, cree que esta selección les enseñó muchas cosas. "Jugando en equipo se logra mucho más". Y como en coro surge una suerte de lluvia de ideas entre todos los niños presentes: "También aprendimos a cuidarnos, a respetarnos entre nosotros y al técnico, a jugar limpio, a no pelear, que con humildad se puede llegar lejos, a confiar en uno mismo, pero no confiarse a que siempre vas a ganar porque te pasa lo que le pasó el otro día a Brasil", remató uno de ellos.

"Waiting for SUPERMAN": recomendado

Luego de varios meses esperando pacientemente en el escritorio, pude el sábado ver una buena parte del documental "Waiting for Superman", una punzante visión del sistema educativo público estadounidense.

Varias fueron mis reflexiones al respecto, que trataré de resumir así:
  • Sin importar el país, los discursos políticos sobre la importancia y las soluciones al problema educativo son tristemente los mismos, con casi los mismos resultados: todo sigue igual.
  • Es indignante ver cómo se condena al fracaso a miles y miles de estudiantes por el solo hecho de no poder optar por una educación mejor, que generalmente es privada.
  • Mismo en las peores crisis y frente a todos los pronósticos en contra, los GRANDES maestros hacen la diferencia con su afortunado grupo de alumnos.
  • Es impactante, pero no por ello menos real, la secuencia donde se decide el futuro educativo de los jóvenes con un bolillero como el de la lotería.
  • Igual de impactante es ver cómo, a pesar de un continuo aumento de los recursos asignados a la educación, los resultados no mejoran (cuando no empeoran...)
Si les interesa la educación, les recomiendo ver el documental. Da mucho para pensar...

Concurso de Nickelodeon Latinoamérica y OLPC

Hay más información en el comunicado de prensa de OLPC y Nickelodeon Latinoamérica y la pagina www.olpcstories.org.

INSCRIPCIONES HASTA EL 29 de AGOSTO

¡¡ NO SE LO PIERDAN !!