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13 de abril de 2012

INTERNET, un profesor en las "sombras"



Diario "La Nación", Argentina.

Ni siquiera pueden imaginárselo. Para los niños de la era digital, Internet es parte de sus vidas. Socialmente, el chat y las redes de comunicación, como Facebook, son aliados casi irreemplazables, y lo mismo sucede si de tareas escolares se trata: la Web es la gran proveedora de información y algo más también.

Lo cierto es que en la era de Internet, más allá del rol que puedan cumplir los padres en la ayuda diaria de los trabajos que los alumnos deben realizar en los hogares, es fácil confundir la búsqueda de información en la Red con el famoso copy/paste, es decir, copiar y pegar.
De hecho, y también en Francia, la polémica en torno de las tareas escolares estalló hace algunos años cuando se conoció públicamente el lanzamiento de un sitio llamado www.faismesdevoirs.com (hazmisdeberes.com), en el que el estudiante tan sólo tenía que enviar el enunciado de la tarea encomendada por el profesor y, en el plazo máximo de dos o tres días, recibía el trabajo resuelto (todo por un precio que oscilaba entre los 5 y los 30 euros).
Aunque, hay que advertirlo, la mayoría de las veces no hace falta pagar nada. Sólo con un buen acceso a Internet es suficiente, tanto que el plagio de tareas simples hasta complejas monografías se ha extendido como una plaga en las aulas. Tanto es así que muchos profesores utilizan programas informáticos para detectarlo. "Una vez reconocí en un trabajo de un alumno extractos de una nota periodística que yo misma había hecho, y con copiar en Google algunas líneas comprobé lo que sospechaba. Había párrafos enteros plagiados en un trabajo que, se suponía, era una tesis final", contó Leticia Márquez, periodista y profesora de la carrera de Periodismo de una universidad porteña.

Ponen en duda el valor de los deberes

En Europa y Estados Unidos, padres y especialistas cuestionan la utilidad de la tarea escolar que los chicos deben hacer en el hogar. 

Siempre sucedió en todo el mundo: los niños odian los deberes. Pero ahora, su utilidad en el proceso de enseñanza, por lo menos durante los primeros años de la escuela primaria, está comenzando a ser puesta en duda por los adultos: padres, académicos y educadores. 

Los detractores de la tarea para el hogar argumentan, ante todo, que aún no existe una investigación científica que avale beneficio alguno para los deberes escolares en el proceso pedagógico. En cambio, la lista de desventajas, afirman, es cada vez más extensa, al igual que la cantidad de horas que los niños dedican en sus casas a realizar los deberes. 

Que son antipedagógicos; que causan conflictos en la familia y acarrean retos y castigos; que los padres se ven obligados a ejercer de profesores particulares; que desalientan a los niños en actividades como la lectura y que aumentan las desigualdades entre los alumnos que cuentan con ayuda familiar y los que no.

Entre otras, éstas fueron las razones expuestas en una protesta colectiva que, desde la semana pasado, reúne a un grupo de padres franceses agrupados en la Federación de Consejos de Padres de Alumnos de Francia (FCPE). Como muestra de su hartazgo, ellos convocaron a una "huelga de deberes" por dos semanas. Se quejan así de "los trabajos forzosos fuera del horario lectivo". El paro, con comentarios risueños de por medio, fue rechazado por el Ministerio de Educación francés, pero bastó para reabrir la polémica en distintos países sobre la tarea para el hogar.



"La idea de que las tareas enseñan buenos hábitos de trabajo o fortalecen la autodisciplina y la independencia es un mito urbano", señaló Alfie Kohn, un educador norteamericano autor del libro "El mito de las tareas escolares". Para Kohn, "la tarea no es de ninguna utilidad para aquellos que no entienden lo que están haciendo", y afirma que existen "un sinfín de evaluaciones que demuestran que son muchos los chicos en ese grupo". 


El especialista, sin embargo, reconoce que erradicar los deberes de la enseñanza escolar es un ideal imposible. Entonces, propone como alternativa que, por lo menos, "se hagan en clase y no en el hogar, con la supervisión y la guía de los maestros". Con respecto a las desventajas de los deberes, Kohn agrega: "Hay chicos que pierden el interés en el aprendizaje por el rechazo a seguir trabajando otro turno después de salir de la escuela, y la tarea resta tiempo a otras actividades recreativas, a la creatividad y a los momentos dedicados al juego, en definitiva, a que sean chicos". 


En el mismo sentido, la asociación mayoritaria de padres y madres de alumnos en España comparte muchas de estas ideas y, en solidaridad con la huelga de sus pares franceses, lanzó un comunicado de apoyo en el que dicen estar trabajando en un planteo similar. "La escuela se ve obligada a sobrecargar a niños y niñas de tareas que, en realidad, deberían haber trabajado en la escuela", argumenta el comunicado.


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