15 de febrero de 2016

Cómo saber si mi hijo es un niño índigo


'Los bebés de hoy en día ya nacen sabiendo'. Es una frase que escuchamos frecuentemente, y es que es impresionante ver cómo hay niños que sin enseñarles, saben manejar una tablet o el ordenador, hacen preguntas filosóficas que nos desmontan o tienen talentos realmente especiales.
Los estudios indican que hay bebés y niños que son capaces de alcanzar sus aprendizajes en edades cada vez más tempranas, ya sea sujetar la cabeza o agarrar objetos con la mano. Son bebés que tienen unas capacidades especiales, son diferentes a los bebés de otras generaciones, son los niños del futuro, son bebés índigo. 
La primera persona que habló de los bebés índigo fue Nancy Ann Tape en su libro Understanding Life Trough Color, en 1982. Ella explicaba que los seres humanos tenemos 'capas áuricas', es decir un aura con determinados colores. Este aura es un campo energético que rodea a cada persona. Sin embargo, descubrió que había una serie de niños que tenían un color en el aura no catalogado hasta el momento en otras personas, era de color añil o índigo, que es lo que da nombre a estos niños.
Además de tener el aura diferente, también tenían una serie de características distintas a los demás:
- Niños de gran capacidad creativa y talentos especiales.
- Excesiva energía en su día a día y son muy inquietos.
- Aptitudes especiales para manejar las nuevas tecnologías.
- Hablan de temas espirituales: Dios, el universo, el alma, la reencarnación o el cosmos.
- Rechazan el autoritarismo y la disciplina y prefieren solucionar temas con la argumentación y el diálogo. 
- Emocionalmente maduros.
- Niños sensibles y con gran capacidad de empatía.
- Niños muy sensibles al tacto, su sentido más desarrollado. De hecho, su piel suele reaccionar con alergias a los materiales sintéticos.
- En ocasiones muestran síntomas de déficit de atención.
Algunos autores también añaden que estos niños tienen un ADN diferente y son inmunes a enfermedades como el cáncer o el sida. También explican que tienen rasgos físicos similares: delgados, zurdos o ambidiestros y ojos grandes.
Toda esta catalogación no tiene base científica firme, pero los expertos nos indican que ya sea que tu hijo es índigo o simplemente reconoces en él estas capacidades, has de criarlo con amor y respeto igual que cualquier otro niño, pero además, poniendo especial interés en dar las explicaciones oportunas si han hecho algo mal porque no aceptan el castigo, ni la autoridad excesiva. Además, es importante alimentar sus capacidades y talentos y estimular su cerebro. 

Alba Caraballo. Editora de GuiaInfantil.com

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